martes, 19 de enero de 2016

Hoja quincenal de IZAR nº5: Después de las elecciones, ¿es la hora de los pactos?

Los resultados de las elecciones generales del pasado 20 de diciembre no dejan lugar a dudas. No habrá mayoría absoluta. Se trata del parlamento más fragmentado de la historia reciente. De ahí que cada uno empiece a sacar su calculadora para hacer cuentas.

PP: las cuentas que no salen...por ahora.
El PP de Mariano Rajoy ya ha hecho su propuesta: una gran coalición con el PSOE para tener un gobierno estable y poder defender la unidad de España y, de paso también, los intereses de los ricos. Para Rajoy, Pedro Sánchez ya no parece tan “mezquino, ruin y deleznable”. Al contrario, ve en el PSOE un aliado seguro para seguir defendiendo el Régimen nacido del 78, sus instituciones, así como los intereses de los que acaparan las riquezas, es decir los intereses de los capitalistas. Y no le falta razón. Así lo han hecho. En general, por turnos: ya sea mediante el ataque a las pensiones, las aprobaciones de las reformas laborales; o conjuntamente, reformando la Constitución española con el ya famoso artículo 135 que obliga el pago de la deuda frente a cualquier gasto público como pueden ser la sanidad o la educación y con la negación del derecho a decidir de los pueblos del Estado Español.

Pero aunque algunos barones del PSOE hayan defendido la propuesta de una gran coalición como en Alemania, Pedro Sánchez y la dirección actual del PSOE la ha rechazado categóricamente. Sin embargo eso no significa que no se vaya a dar nunca esa gran coalición, sino más bien que de momento al PSOE no le salen las cuentas.

PSOE: el pacto a la Portuguesa como posible solución.
A Pedro Sánchez no le salen las cuentas con la gran coalición. Esto no es debido a diferencias políticas insuperables sino más bien a que podría suponer, en estos momentos, para el PSOE una inmolación como ya le sucediera con anterioridad a su homólogo griego el PASOK (PSOE griego para entendernos) al formar una coalición de gobierno con el partido conservador griego de Nueva Democracia (el PP de aquí). Aún así la puerta de los acuerdos sigue estando abierta como demuestra el reciente pacto para investir a Patxi López como presidente del Congreso con el apoyo de PP y Ciudadanos, en la que el PSOE preside el Congreso pero a costa de ceder la mayoría de la mesa en el Parlamento al PP y Ciudadanos que se quedan con tres y dos puestos respectivamente de nueve en total.

La otra posibilidad que podía barajar el PSOE es la dejar paso a las elecciones anticipadas votando NO a la investidura de Rajoy. Sin embargo, ese escenario no interesa al PSOE ni al propio Pedro Sánchez que seguiría seguramente perdiendo votos y difícilmente resistiría en el cargo de Secretario General vista la guerra interna que parece sacudir al PSOE con Susana Díaz como alternativa. De ahí que haya tomado fuerza en estas últimas semanas la alternativa de proponer la conformación de un gobierno de izquierdas “a la Portuguesa”. Pedro Sánchez se lo ha tomado en serio y ha viajado hasta Lisboa para que António Costa (actual Secretario General del Partido Socialista Portugués y Primer Ministro del país vecino) le explique cómo consiguió, en un escenario parecido, arrebatarle el gobierno al partido conservador de allí montando un gobierno “progresista” con el Bloco de Esquerda (parecido a PODEMOS allí), el Partido Comunista Portugués (PCP) y los Verdes que dicho sea de paso ya han anunciado que se comprometían a abandonar la exigencia de salida de la OTAN y del Euro a la vez que António Costa afirmaba mantener el “pacto de estabilidad presupuestaria” o lo que es lo mismo seguir privilegiando el pago de la deuda en detrimento del rescate a las clases populares.

PODEMOS: más preocupado por seguir cogiendo votos de las bases del PSOE que por romper verdaderamente con el Régimen del 78 y sus instituciones.
PODEMOS ya ha demostrado en el pasado reciente (elecciones municipales y autonómicas) que no tienen ningún problema en apoyar gobiernos del PSOE. Hemos pasado de la consigna del 15M: “PSOE, PP la misma mierda es” al “entre el susto (PSOE) y la muerte (PP), me quedo con el susto” de Teresa Rodríguez. La propia Secretaria General de PODEMOS culpaba hace unos días a Susana Díaz de dificultar la consecución de una alternativa de gobierno a Rajoy.

En esta ocasión, PODEMOS parece preferir no tener que hacerlo. Sabe que unas elecciones anticipadas son un buen escenario para ellos. Sin embargo, tienen claro que quieren aprovechar la situación para seguir escarbando en los votos del PSOE y no dejar la puerta cerrada a un posible pacto. Por eso Pablo Iglesias afirmó hace unas semanas escasas que: “hay dos PSOE, uno que está con el PP y otro sensato que quiere avanzar. Nosotros le debemos tender la mano” así como que el derecho a decidir en Catalunya ya “no era una línea roja”. Sin embargo y a pesar de lo que diga Iglesias va a tener complicado renunciar a esa demanda ya que sus distintas marcas que se presentaron conjuntamente en Catalunya, País Valenciá y Galiza representan 27 diputados de 69. A ese baile también se a autoinvitado ya Alberto Garzón (UP/IU) mostrándose favorable a un gobierno con el PSOE como ya hicieran en el pasado en Andalucía o en Catalunya.

Más allá de la aritmética, lo que está claro es que no se combate contra la austeridad de la mano del PSOE. Una vez más, utilizando la formulación de un gobierno de izquierdas junto al PSOE, lo que se hace es confundir y crear falsas ilusiones a las millones de personas que votaron PODEMOS o UP/IU el pasado 20D depositando una verdaderas aspiraciones para acabar con los ajustes, el paro, la precariedad, la corrupción y por defender los servicios públicos o el derecho a la vivienda. A pesar de las presiones, es imprescindible decir, por un lado, que no se puede luchar contra la austeridad de la mano del PSOE y por otro, que tampoco se puede acabar con la austeridad sin acabar con el sistema capitalista como ya lo hemos podido ver en Grecia con el gobierno Syriza.

Mediante las instituciones sólo se podrá alcanzar como mucho un segundo acuerdo, una segunda transición. Pero esa segunda transición no dará respuesta a las legítimas aspiraciones de la gente trabajadora y de la juventud. Para ello sigue sin haber atajos. Sigue siendo necesaria la movilización sostenida de nuestro bando social, único capaz de imponer un programa coherente con nuestros intereses.

Revista de IZAR del mes de enero

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viernes, 11 de diciembre de 2015

Hoja quincenal de IZAR nº3. Comunicado ante las elecciones generales del próximo 20 de diciembre.

Las elecciones generales del 20D, una oportunidad perdida para popularizar un programa de ruptura con el capitalismo.

El balance de la crisis capitalista estos últimos 8 años es demoledor para las clases populares en el estado español. Paro, precariedad, cada vez más desigualdades entres hombres y mujeres, miseria, desahucios, y un largo etcetera. La situación no parece que vaya a cambiar después del 20D. La propia comisión europea ya ha anunciado que el próximo gobierno tendrá que recortar unos 15 000 millones de euros. Sin embargo, el balance de esta crisis no es igual de demoledor para todos. Es más, algunos han utilizado dicha crisis para seguir enriqueciendo más y más de forma indecente. Las políticas llevadas a cabo tanto por el PSOE made in ZP primero y por el PP ahora han ido en el mismo sentido: beneficiar mediante sus políticas a esos pocos, cada vez más ricos, que detienen la mayor parte de las riquezas. Estas elecciones deberían habernos permitido señalar esa contradicción y haber popularizado un programa que, conectando con el sentir de la clase trabajadora y de la juventud, permitiera avanzar en la necesaria ruptura con el sistema capitalista, responsable en definitiva de la situación actual que padecemos.

Un programa que defienda el derecho a la vivienda, unos servicios públicos de calidad, el reparto de las riquezas, el derecho a un trabajo digno, la ruptura con el régimen del 78 y sus instituciones debe poner sobre la mesa elementos como el no pago de la deuda, la expropiación de las viviendas vacías en manos de las entidades financieras, la prohibición de los despidos, el reparto del tiempo del trabajo con igual salario, la expropiación de los sectores estratégicos y productivos, la reforma agraria que ponga a disposición de la clase trabajadora las tierras de los grandes terratenientes expropiándolas, la creación de una única banca pública bajo control de lxs trabajadorxs con el fin de destinar el dinero a las necesidades sociales de la mayoría y no a la especulación de una minoría.

Las elecciones del 20D habrían sido ideales para socializar estas reivindicaciones en un momento en el que el debate político interesa una gran parte de la sociedad. Pero no basta con socializar un programa, también hay que socializar como se impone un programa de esas características. Un programa que se enfrenta verdaderamente a los intereses de los de arriba, es decir a su propiedad privada, sólo puede llevarse a cabo mediante la movilización sostenida de la clase trabajadora y de la juventud. Las conquistas sociales a lo largo de la historia se han alcanzado mediante la lucha consciente de las clases populares. Las elecciones siempre han sido un punto de apoyo pero nunca un fin en sí mismo.

PODEMOS y UNIDAD POPULAR: dos candidaturas que no se atacan a la propiedad privada de esa minoría.

Sabemos que ambas candidaturas pueden a día de hoy generar ilusiones en las clases populares de cara al 20D. Sin embargo, entendemos que la tarea de la izquierda anticapitalista y revolucionaria debe ser disipar esas ilusiones cuando dichas alternativas políticas ya han tomado una orientación y un discurso firme de gestión de las instituciones del 78 y del sistema económico. A día de hoy, ambos procesos (Podemos y Unidad Popular) no están ya abiertos. Ya no está en disputa la orientación final y las bases pintan cada vez menos. Podemos ha optado definitivamente por la aceptación de las instituciones del régimen del 78 y ya habla como mucho de reformar la constitución del 78. Nada nuevo bajo el sol en cuanto al modelo territorial o de estado. En cuanto a la cuestión de romper con un sistema económico injusto que genera desigualdad y miseria, nada. Se trata a lo sumo de gestionar el sistema capitalista de la manera más humana posible pero sin hacer tambalear los pilares que ocasionan dichas desigualdades. En cuanto a Unidad Popular, el balance es parecido. El proceso de UP ha finalizado en una candidatura dirigida por la dirección de IU pero con una marca nueva para intentar resistir al invite electoral. Es cierto que ambas alternativas pueden generar ilusiones. Pero qué se puede esperar de organizaciones que en cuanto han podido han gobernado de la mano del PSOE y han aplicado políticas de recortes contras las clases populares o que han aplaudido el tercer memorándums griego aplicado por el gobierno de Tsipras y Syriza en Grecia que conlleva recortes, privatizaciones y represión a los que se movilizan contra la Troika. Alberto Garzón y Pablo Iglesias defienden esas políticas. Cada uno con sus matices pero defienden al fin y al cabo una misma lógica: la de no enfrentarse a la propiedad privada de los que no dejan de enriquecerse estemos o no en crisis.

El discurso político y programático ha ido en el caso de Podemos pasando de algunos elementos que permitían, durante las elecciones europeas, poner sobre la mesa la cuestión de la ruptura como el no pago de la deuda, la prohibición de los despidos en empresas con beneficios, la nacionalización de los sectores estratégicos o el derecho de autodeterminación a la reestructuración de la deuda, el abandono de la renta básica, la ambigüedad con respecto a la OTAN y al pacto antiyihadista, el abandono de la jubilación a los 60 años, el alineamiento con C's, PSOE y PP en contra del derecho a decidir en Catalunya, etc. En cuanto a UP-IU, el discurso puede aparentar ser más de izquierdas, sin embargo existe una gran diferencia entre lo que dicen y hacen. No hay más que ver las experiencias de cogobierno con el PSOE o su posición con respecto a cuestiones delicadas y de fuerte presión electoral como son el proceso independentista catalán o los atentados de París. En el primer caso, deciden votar no a la resolución independentistas en el Parlament argumentando también que la decisión reside en el conjunto del estado español y en el segundo, deciden no denunciar las políticas imperialistas del gobierno francés que alimenta el terrorismo de ISIS ni el apoyo del PCE y del Front de Gauche a la ampliación del estado de emergencia a tres mesas que prohíbe manifestarse y reunirse y por lo tanto cualquier tipo de respuesta en la calle contra las políticas guerreras del gobierno de Hollande. Todos eso sin hablar del papel que ha jugado IU/PCE en la política de concertación social llevada a cabo por la dirección de CCOO.

Por todas esas razones desde IZAR llamamos a no votar a ninguna de estas dos alternativas para no contribuir a generar falsas ilusiones. Sabemos que much@s de l@s compañer@s con los que llevamos tiempo compartiendo luchas y debates en el seno de Podemos decidirán votar dicha opción. Esto no debe impedirnos encontrarnos el 21D en la calle. La tarea gane quien gane el 20D seguirá siendo la de reconstruir la movilización. Ahí deberemos encontrarnos si queremos hacer frente a las políticas antisociales que nos esperan.

Hay que construir desde ya la “segunda vuelta” social.

Sea cual sea el escenario de gobierno que nos encontremos después del 20 de diciembre las políticas de recortes seguirán adelante. La Comisión Europea ya ha avisado. Estas políticas de austeridad tendrán que enfrentarse desde la movilización y las huelgas. No podemos esperar a que las organizaciones políticas que sólo están pensando en ganar cuotas electorales o que las direcciones de las grandes centrales sindicales que llevan años llegando a pactos antisociales con las patronales impulsen la movilización. La tarea central de la izquierda anticapitalista y revolucionaria tiene que ser empujar estas luchas en los centros de trabajo, en los centros de estudio y en los barrios defendiendo un programa para la clase trabajadora y la juventud. Elementos como la solidaridad con el legítimo derecho del pueblo catalán a decidir su futuro o el no al envío de tropas a Siria por parte del Estado Español en apoyo a una guerra imperialista son luchas que, junto con la lucha contra la islamofobia, los derechos laborales, las pensiones, los servicios públicos y los derechos contra todo tipo de opresión, están por librar después del 20D.

El pasado 28 de noviembre en Málaga se lanzó la iniciativa “No Hay Tiempo Que Perder”. Un paso más para tratar de unificar a todxs aquellxs que se llevan movilizando desde el inicio de la crisis para conseguir que ésta la paguen los capitalistas. Desde IZAR vamos a contribuir a fortalecer un espacio de esas características. Es el momento de golpear juntos y de proponer de manera unitaria una hoja de ruta para enfrentarnos al nuevo gobierno que salga de estas elecciones y que llevará a cabo una política acorde con la Troika. Pero al mismo tiempo, “No hay tiempo que perder” es también una ocasión para ir construyendo un espacio político unitario, claramente anticapitalista e independiente a Podemos y a Unidad Popular. Y es que gane quien gane el 20D, hay que preparar la “segunda vuelta” social contra los recortes, las privatizaciones, el paro y la precariedad.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Hoja quincenal de IZAR nº2. Catalunya: ¿el eslabón débil del régimen del 78?

Frente a la propuesta de resolución de la creación de un estado catalán, todos los partidos del régimen claman al cielo y defienden la unidad de España a capa y espada. Pero... ¿qué esta pasando realmente?
El pasado 27 de octubre, Junts pel Sí y las CUP presentaron una propuesta de resolución al Parlament que incluye “la declaración solemne del inicio de creación del estado catalán en forma de república”, (…) la proclamación de “la apertura de un proceso constituyente ciudadano, participativo, abierto, integrador y activo para preparar las bases de la futura constitución catalana” (…) insistiendo en que el “proceso de desconexión democrático no se supeditará a las decisiones de las instituciones del estado español”.
Las declaraciones por parte de las fuerzas políticas del régimen del 78 y de organizaciones como C's, que sólo pretenden rejuvenecer al régimen para que al final nada cambie, no se han hecho esperar. El propio presidente del gobierno del estado español compareció para dejar claro que “tienen resortes para abordar cualquier declaración del Parlament” sin descartar la suspensión de la autonomía de Cataluña amparada en el artículo 155 de la Constitución. En cuanto al portavoz del grupo popular en el Parlamento, Rafael Hernando, ha subrayado que "quienes desafíen al Estado de Derecho saben que todo el peso del Estado de Derecho caerá sobre ellos y que con la soberanía nacional no se juega, porque no es fraccionable, fracturable ni está en liquidación". En lo que se refiere al PSOE, Pedro Sánchez ha hablado de rechazo categórico del "desafío antidemocrático secesionista" y que “apoyará cualquier medida legal del Ejecutivo que sigan su propuesta de ley, diálogo y política”. Por último, las declaraciones de Albert Rivera y de C's han ido en el mismo sentido de defensa de la unidad de España y del status quo vigente oponiéndose frontalmente e insistiendo en que “la declaración separatista de Mas, ERC-CUP es un desafío a la democracia y a la convivencia".
Hasta ahí nada nuevo bajo el sol. Negación del derecho de autodeterminación de los pueblos del estado español y de una posible declaración de independencia. Pero, ¿por qué se oponen estos partidos realmente? Pues porque saben que lo que está en juego no es solamente la independencia del pueblo catalán sino también el propio régimen del 78, su transición pactada con la Monarquía a la cabeza. La lucha por la emancipación nacional de Catalunya puede llevar consigo muchas otras luchas. De ahí que hayan votado en contra de dicha resolución C's, PP y PSC el pasado 9 de noviembre. Hay que destacar aquí el papel de Catalunya Si que es Pot (Podemos e ICV) que se ha alineado con dichos partidos del régimen votando también en contra. Podemos cierra así una semana “gloriosa” en la que fichaba en su lista para las elecciones generales a un ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa (con ZP como presidente de gobierno) que llegó a justificar el bombardeo en Libia y pro OTAN y a Pérez Royo que defendió en el 2011 la reforma express del artículo 135 pactada por el PP y el PSOE que limitaba el déficit público.
Hay que defender el derecho de los pueblos a decidir su futuro pero ligándolo también a la cuestión social y con un proyecto de sociedad independiente al de la burguesía catalana.
La propuesta de resolución presentada por Junts pel Sí y las CUP es totalmente legítima. Hay que defender que se pueda debatir dicha propuesta. En el caso de que fuese aprobada y de que el Estado Español intervenga para impedir su puesta en vigor, habrá que movilizarse en defensa de un derecho democrático básico. Decir eso no significa que seamos aliados de Artur Mas y de Convergencia Democrática de Catalunya (CDC). Nada más lejos de la realidad. Es más, pensamos que un proceso constituyente dónde se ponga sobre la mesa la cuestión del un referéndum vinculante para decidir el futuro del pueblo catalán debería ir de la mano de una movilización dónde se hable de un plan de emergencia social que ponga encima de la mesa la cuestión de qué tipo de república catalana construir para defender los intereses del conjunto de la clase trabajadora y de la juventud. Esto último es incompatible con los intereses de la burguesía catalana ya que significa poner sobre la mesa la cuestión de las políticas anti sociales y de recortes llevados a cabo por el anterior Gobierno de Más y de Esquerra Repúblicana.
Se trata por tanto de ser firmes tanto en el derecho que tienen los pueblos a poder determinar su futuro como en la necesaria movilización de la clase trabajadora y de la juventud para imponer unas medidas de urgencia que nos aseguren un reparto de las riquezas, un empleo, un salario digno, una vivienda digna y unos servicios públicos de calidad. La cuestión catalana permite a día de hoy poner en entredicho el status quo del régimen del 78 y por lo tanto también sus instituciones. El derecho democrático del pueblo catalán a decidir su futuro puede ayudar a avanzar sobre otras cuestiones como el modelo de estado, la cuestión de la legitimidad que tienen la patronal y los gobiernos de turno para destrozar nuestras vidas acaparando cada vez más riquezas o incluso el tipo de sociedad que queremos. Para alcanzar esos objetivos, hay que ligar ese derecho a la lucha del conjunto de la clase trabajadora del resto del estado en favor de su propia emancipación como clase social.
Esa relación es la que aún no acaban de entender organizaciones como PODEMOS e IU que parecen -con matices- cerrar filas entorno a los demás partidos del régimen oponiéndose y denunciando la propuesta de resolución presentada por Junts pel Sí y por las CUP. Defender esa orientación es no entender que a día de hoy puede ser que Catalunya sea el eslabón más débil del régimen del 78 y del conjunto de las instituciones que emanan del mismo. Y que por tanto acabar con el régimen pasa, hoy, por defender el derecho de catalunya a decidir su futuro.

sábado, 17 de octubre de 2015

El próximo 22 de octubre el movimiento estudiantil vuelve a la huelga y vuelve a las calles.

El próximo 22 de octubre el movimiento estudiantil vuelve a la huelga y vuelve a  las calles. Tras muchos cursos seguidos de recortes en becas, de subidas de tasas año tras año, de la implantación progresiva de la LOMCE en los institutos y la amenaza permanente del 3+2 en las Universidades es el momento de decir basta.

La educación pública necesita, ahora más que nunca, un movimiento estudiantil sostenido y movilizado a nivel estatal para acabar de una vez por todas con todas estas reformas que tienen como objetivo fundamental echar a lxs estudiantes con menos recursos de las universidades, mientras degradan la enseñanza y la reducen a formar trabajadorxs precarixs.

Después de estudiar sabemos lo que nos espera: elegir entre paro o trabajo en condiciones de precariedad extrema. Los capitalistas están aprovechando la excusa de la crisis para aumentar sus beneficios a costa de precarizar los salarios de la juventud, evitando las contrataciones o haciendo contratos en prácticas, consiguiendo así trabajadorxs jóvenes, formadxs y gratuitxs. El 22 de octubre también tenemos que pedir un trabajo digno para lxs jóvenes.

La huelga del 22 de octubre coincide con la jornada de lucha a nivel estatal convocada por las Marchas de la Dignidad. En todas las ciudades del estado ese día se luchará por el trabajo, el pan, el techo y la Dignidad de las clases populares. El movimiento estudiantil también estará ahí, empujando junto al conjunto de la clase trabajadora, luchando contra el pago de la deuda, los recortes en servicios públicos, por el acceso a la vivienda…

Desde IZAR lucharemos porque, tanto el movimiento generado por las Marchas de la Dignidad como el movimiento estudiantil y juvenil, construya una huelga general. Una huelga general que nos permita poner en jaque a lxs que anteponen sus beneficios a nuestras vidas y que permita visibilizar de una vez por todas toda la miseria que el sistema capitalista impone a la clase trabajadora y a la juventud. 

EL 22 DE OCTUBRE HUELGA ESTUDIANTIL
NI LOMCE, NI 3+2, NI PRECARIEDAD
LA JUVENTUD EN LUCHA